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30 de noviembre de 2011

LA COMETA Y LA MARIONETA




-Cometa de altos vuelos
que en el cielo navegas,
ora sintiendo el sol en la cara,
ora entre lluvias y tormentas.
Reconozco que tengo envidia,
de esos paseos sin prisa,
y de esas caricias traviesas
que el viento te prodiga.
Quisiera estar en tus coordenadas
bailando con la brisa,
y cuando estuviese cansada,
descender hasta la orilla.

-¿Por qué piensas así marioneta?
¿Crees que soy libre por estar aquí arriba?
Mírame bien... que como tú, estoy atada;
aunque mi frágil cuerda sea larga y comprensiva.

-¡Pues claro que te envidio!
porque impetuosa caminas,
y tienes la libertad,
más cerca de lo que imaginas.
Yo sin embargo nací esclava...
y después de un vida vacía,
moriré a estos hilos anclada.

-¡Marioneta de ojos tristes,
de mirada lánguida y perdida!,
gimes y lloras en la sombra
viendo un mundo, que ya no te importa...
pero esta triste cometa,
se cambiaría por ti, si pudiera;
pues mi media libertad no es tan hermosa,
como hacer feliz a un niño,
arrancando una sonrisa de su boca.

24 de noviembre de 2011


VIENTO DE OTOÑO



Viento de otoño, que mi corazón deshojas;
en mi cara desnuda, tus besos alojas.
Tu largo cuchillo, me hiere y me corta.
Quebrantas mi voz con tu fría boca.

Surges de improviso como un fantasma,
tras los tersos cristales de la mañana,
removiendo colores en la hojarasca,
descorriendo los velos de mi añoranza.

¡Qué curioso es saber,
que el tiempo a ti no te cambia!...
que vuelves airoso cada temporada.
A mi, sin embargo, la vida se me escapa,
y se hace más duro, cuando tú llamas.

Viento de otoño... tu risa, me gustaba;
pero hoy me duelen tus cantos,
que me visten de arrugas y canas.

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21 de noviembre de 2011

REFLEJOS DEL PASADO


Te veo cada día
en esta habitación sin luz,
y hasta hoy no me he atrevido
a preguntar... ¿quién eres tú?
Me recuerdas a un joven
que conocí hace tiempo.
Tu cara es como una tierra parda,
labrada por manos torpes,
que temblorosas describieron
los surcos de un mañana...
Hoy anciano agricultor,
almacenas las frutas cosechadas...
la prudencia, la sapiencia, y el dolor.

Erosiones en tu semblante de añoranzas perdidas.
Corrosiones en tu alma de desdichas vividas.

Soledades en búsqueda de esperanza,
hicieron tu cruzada baldía y austera.
Madrugadas de oscura bruma,
torturaron tus hinchadas ojeras.

Imagen encendida a la luz del olvido,
sombra de un cuerpo recto
que un día fue abatido.

Y al mirar esos ojos de niño,
retorno a un pasado que he vivido...
y siento de repente los surcos espantados
en una mueca de horror,
al descubrir en tus iris,
que ese viejo... soy yo.

18 de noviembre de 2011

NOSTALGIA MARINA


Atrás quedaron los devaneos silenciosos
entre la tierra profunda y el mar...
solo ayes y lamentos cabalgan,
entre las camas de roca y coral.

Ya no hay soles ni estrellas
que iluminen sus encuentros...
solo cirios negros, navegando
entre barlovento y sotavento.

Las caricias se quebraron
igual que el canto de las sirenas,
que solo volverán a surgir
cuando la fisura muera.
Y entonces dirá el mar:
déjame que te sienta”,
y deseosa contestará la tierra
ven cuando tú quieras”.

16 de noviembre de 2011


EL PENSAMIENTO (LAS LUCUBRACIONES DE 
D. IGNACIO)

–¿Qué tal la siesta D. Ignacio?
–Pues no sé que decirte. He descansado, pero al despertar me he llevado un desengaño.
–¿Por qué? ¿Ha dormido menos de lo que esperaba?, ¿o más?
–¡Qué va Esther! No va por ahí la cosa. Verás, normalmente mientras nos adentramos en el mundo onírico, nuestra mente se libera de las pequeñas o grandes preocupaciones que nos atan a la realidad. Entonces los pensamientos y la imaginación vuelan juntos. Es en ese momento cuando las ideas, por lo menos en mi caso, aparecen en escena.
–Pues supongo que estará a rebosar de ellas... ¡con las siestas que se echa! –dijo Esther en tono jocoso.
–Si y no, ya que suelen desaparecer al despertar, y no me acuerdo de ellas; pero me he buscado un truco.
–¿Y cuál es?... si se puede saber.
–La cuestión está en escribir todo en la libreta que tengo en la mesita.
–Eso está muy bien ¿Entonces la tendrá llena de notas?
–¡No tantas como quisiera!, ya que Morfeo suele ganarme por la mano, y nunca mejor dicho; pues me entra ¡tal pereza! en estirar la mía, que normalmente se queda en un intento del “medio consciente”... pero esta vez creo que lo he conseguido.
–¿Lo tiene apuntado? ¿De qué se trata? ¿De un cuento?, ¿un dicho?... o ¿acaso un poema?
–Se trata de una reflexión. “La poesía está en la vida misma. Solo hace falta ojos para verla y corazón para sentirla... ¿Escribirla?... eso ya es trabajo de poetas”.
–Muy bonita D. Ignacio.
–No Esther... muy triste. Me he dado cuenta que yo no soy poeta.

14 de noviembre de 2011

DOS HOJAS



De la yerma rama
penden dos huérfanas hojas,
una de pelo amarillo,
y la otra pelirroja.

Juntas nacieron como siamesas,
juntas crecieron en la picota,
juntas caerán de la vida,
juntas yacerán rotas.

Las dos únicas que quedan,
de todas las que eran...
perdieron su lozanía,
en el declive de la primavera.

Fueron las últimas
que el otoño hiriera,
serán las últimas
que abonen la tierra.

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12 de noviembre de 2011

LÁGRIMAS EN SILENCIO



Las lágrimas que caen sobre mi regazo,
son cristales de un corazón herido;
son cientos las que atesoro,
y miles las que he perdido.

Cuando estaban ocultas,
se bañaban en tormentos;
ahora que brotan urgentes,
se ahogan en mis lamentos.

¡Cuánto saben ellas,
de esperas y despedidas!
¡Cuánta tristeza desgranan
sin ser oídas!

Calladas van en cascada,
calladas deslizan las penas.
Con dolor en sus limpias aguas,
con crespón en su larga condena.

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11 de noviembre de 2011

ESPERANZA



Ante un espejo azul y verde,
 se sienta desolada la Esperanza.
¡Ella que siempre va unida al futuro!,
ahora camina con la Añoranza.

Meditando y cabizbaja,
ha perdido la confianza,
de que el monstruo aplaque el odio,
que remueve sus entrañas.

Vestida de cristal,
llora lágrimas de mujer,
pues dicen que ante ellas,
la fiereza pierde poder.
Y así, encogida como el miedo
y con el desaliento a flor de piel,
mira a lo más profundo del mar,
esperando un nuevo amanecer.


Hoy la Esperanza ha dejado de llorar,
sabe que la tristeza no lleva a ningún lugar.

Ella quiere volver a ser,
lo que siempre fue,
la confianza de los sueños
y un porvenir que emprender.

Hoy la Esperanza volvió a engalanar
el corazón de una isla,
que nunca dejó de palpitar...
y aunque el monstruo tarde cien años
en dejar de vomitar,
acaricia el aliento y el apoyo,
que miles de manos le dan.

BAJO LAS AGUAS


Bajo las aguas azules, 

cohabita la vida y la muerte...
mientras el titán pare azufre,
los peces yacen inertes.

Años acechando dormido
para despertar vencedor,
blandiendo espadas de fuego
forjadas en un negro corazón;
y escupir juramentos
que vomita a traición,
fundiendo la sangre
que solloza a su alrededor.

¿Quién te despertó del sueño,
si nadie te lo pidió?
Vuelve a reposar pasivo
y llévate tu hedor,
así nosotros caminaremos de nuevo,
con esperanza y sin temor.

RECELO





¿Acaso no puedo maldecir tu voz?

Miro, y el bullicio burbujeante
me hiela la sangre.

Cíclope de ojo blanco
que despiertas para quebrantar
el limpio aire con piroclastos.
Irrumpes en la historia reposada
de un pueblo pesquero,
suscitando insomnios
que no morirán en el recuerdo,
y aunque el presente, pronto será pasado,
tu existencia siempre será
un espectro alargado,
que vapulea nuestro miedo
y nos deja noches de espanto.

¿Acaso no puedo maldecir tu voz?

7 de noviembre de 2011

DOS SOMBRAS



Ella siempre soñaba,
que pintaba de dorado los planetas,
dibujaba pestañas a la luna,
y trenzaba la estela de los cometas;
y así, cuando la realidad
la ataba a su fría silla,
la miraba risueña,
sabiendo que la imaginación,
siempre deja puertas abiertas,
y la suya era tan grande,
que en ella olvidaba las penas.



Ella siempre soñaba,
que daba vueltas y vueltas,
se engalanaba de lluvia,
y se bañaba en la tierra;
y así, cuando el dolor
irrumpía en sus piernas
las cubría de verde tela,
y mientras sus ojos se asomaban
a las blancas azucenas,
su corazón escribía versos,
y sus manos, bellos poemas.

Ella dejó se soñar,
un día de primavera,
cuando un rayo de sol
llegó a su blanca silueta,
y sus ojos vieron la mía,
negra, opaca, y quieta.

La pesadumbre se apoderó de su alma,
y su mirada quedó absorta;
comprendió de repente
que ambas éramos sombras,
yo, plegada y callada;
ella, maltrecha y rota.

Somos prisioneras del olvido.
Renglones torcidos
en un mundo enmudecido.
Somos al fin y al cabo,
dos páginas de un mismo libro.

4 de noviembre de 2011

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