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27 de diciembre de 2011

SENDEROS DE MEMORIA



Escribo un poema
sentada en la quietud de tu respiración.
No necesito música de fondo
para invitar a mis sentimientos;
ellos fluyen solo con tu presencia.

El sol calienta la vieja madera de la ventana,
y se cuela tras sus desgastados cristales
para iluminar tus negros ojos;
que serenos leen los últimos versos
que te enamoraron...
los mismos desde hace cincuenta años–

Sonrío mientras en mis lagrimales
habita la ternura...
y maldigo a la Memoria por abandonarte,
y la bendigo por no hacerlo conmigo.

Hay momentos que duelen;
como saber que el viento encrespado
que hiela mis huesos,
no es el mismo que ven tus ojos.

No quiero insistir en un presente
que nunca será tuyo,
prefiero desempolvar mis aromas del ayer
y juntos imaginar de nuevo los sueños.

26 de diciembre de 2011


ANTAÑO Y AHORA



Supuse que la Navidad en mi viejo y antiguo barrio,
sería como aquellas otras cuando era niña;
corriendo de puerta en puerta, cantando villancicos,
y pidiendo el aguinaldo.

Cuando mis padres se trataban de usted
con los vecinos de toda la vida,
y yo me colaba en sus casas
para jugar con sus hijas.
Cuando peinaba con rastrillo,
el blanco manto de copos sembrado.
Cuando rompía una bola del árbol de Navidad
-porque antes, se rompían-... y mi padre reía,
y me alzaba en brazos para adornar la cima.

Ahora, las puertas solo se entreabren
y las propinas se han desacostumbrado;
y aunque aparentemos más confianza al tutearnos,
los hijos ya no se escabullen a los pisos de al lado.

Menos mal que los míos siguen peinando los copos caídos,
y son alzados en brazos por su abuelo siguiendo la tradición;
aunque no se rompan las bolas, porque ya no son de cristal.

22 de diciembre de 2011

¡FELIZ NAVIDAD A TODOS LOS AMIGOS Y VISITANTES DE MI BLOG! MIL GRACIAS POR VUESTRA LECTURA Y COMENTARIOS.



21 de diciembre de 2011


DORMIRÉ EN EL OLVIDO



Colgué en mis pétalos 
las palabras
que tus ojos me dijeron,
y al abrigo del silencio
guardé el poema
que tus manos escribieron.

No cuentes a nadie los besos
que tus labios me dieron,
ni menciones al viento
las caricias que tus brazos me ciñeron.

¡Ay jardinero!...
¡que ninguna rosa sepa de tu amor desmedido!
No quiero compartir con otras,
tus sueños y tus delirios.
Solo cuando me entregues a tu amada,
dormiré en el olvido,
quieta y arropada,
entre las hojas de algún libro.


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16 de diciembre de 2011

TRES MICRORRELATOS




SIMPLE CURIOSIDAD


En mis 110 años de vida, nunca supe lo que era una cara de terror, hasta que vi la de Daniel, hijo de mi difunta dueña.

Empezaré presentándome. Soy un vetusto armario de caoba maciza. No soy excesivamente grande, pero no estoy mal; aunque he de reconocer que me he deteriorado bastante desde que habito en esta vieja casona de pueblo, pues la humedad y el desuso hacen mella en mi hermoso doble cuerpo.

Desde que murió Dª Roberta, mujer de esquelética piel blanca, viuda, austera, y muy religiosa; apenas puedo respirar el aire enrarecido de esta gran sala desconchada. Solo durante los meses de verano, y no más de dos días por semana.

El sábado por la mañana, Alicia, nuera de la fallecida, estuvo revisando mi “interioridad”. Entre las mantas halló una pequeña caja con el rosario de mi antigua propietaria. Por la cara de felicidad que puso, parecía que había encontrado un tesoro; pero cuando llamó a su marido, y contempló su cara cubierta de espanto, lo soltó como si se tratase de un ascua ardiendo.

Daniel murmuró con voz entrecortada que la habían enterrado con él. Y pienso yo... ¿qué pasaría si viera su espectro cada noche reflejado en mi moteado espejo?


MI SOFÁ

¿Sabes cuántos años llevábamos juntos?... exactamente cinco. ¡El viejo sofá de la abuela! Lo voy a añorar. Todavía recuerdo el día que llegó. Tuvieron que subirlo por la terraza... antes de cerrarla, por supuesto. Era tan aparatoso que los dos hombres que lo trajeron tuvieron que pedir ayuda a unos viandantes.

¡Hemos vivido tantas cosas juntos! Su primera mancha fue de tomate, de un plato de espagueti, concretamente. Corrí tanto para buscar un trapo con que limpiarla, que de vuelta me caí de bruces encima de él. De mi primera relación, también fue testigo... y muy cercano, te lo puedo asegurar; pero no me mires así que no pienso contártelo. También fue memorable nuestra primera y única borrachera. Empecé yo solita, pero se derramó la botella y el pobre acabó como yo... empapado de alcohol.

¡En fin! Qué más te puedo contar, si todo lo demás lo has vivido tú. Pero “Linda” no me mires así. Te prometo que tu cunita no la voy a empeñar.


CRISIS DE IDENTIDAD

Siempre he tenido claro que nací para ser una mesa de biblioteca. Sobre mis espaldas se aloja una larga experiencia; de hecho, si la sapiencia se pudiera pesar, calculo que he soportado unos 20.000 kg, de conocimiento. Me gusta el contacto de las cubiertas de los libros; de las hojas garabateadas; de las manos distraías, nerviosas, incluso sudorosas de sus lectores... me siento en compañía.

Hace aproximadamente un mes, me trasladaron a un extremo de mi querida casa, y me “acoplaron” un ordenador. Ahora no siento. Solo barrunto frialdad, vacío emocional, si acaso una ligera ansiedad... me faltan caricias.

Pienso, y estoy convencida, que ahora soy una mesa supletoria. Acabo de oír que mañana ubicarán sobre mí una ¿urna?, para no sé qué de votaciones. ¡En fin!, ya tengo asumido mi destino, pero me pregunto ¿ese aparato me devolverá el calor humano?

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13 de diciembre de 2011


SIEMPRE LIBERTAD




Mujer de nave azul,
de túnica verde hierba,
cabellos de suave tul...
¡rasga los hilos de mi celda!

Deja que navegue contigo,
bajo tu amplia vela.
Seré tu siervo cautivo,
en un mundo sin fronteras.

Quiero esa brisa que suspira,
esa canción tan querida,
esos pasos sin prisa...
una vida que sea mía.

Y el día que lo consiga...
vaciaré los bolsillos
de las piedras que me anclan,
romperé los anillos
que ciñen mi garganta,
saltaré ese muro de cristal
con pértiga de esperanza,
buscaré mi grial
con mis delirios en danza.

Ya no tendré las manos vacías,
ya no habrá hipocresía,
solo en mi mente armonía,
solo en mi alma poesía.




2 de diciembre de 2011

TIEMPO DE FELICIDAD



¡Años, anduve buscando
sin saber que aquí se hallaba!

Recorrí la vida esperando,
diluvios que me aclararan;
aguardé entristecida,
y con el alma mutilada;
mirando entre el grano y la paja,
gritando su nombre... y callada.

Hoy, que he aprendido
a escuchar tus sabias palabras;
a entreabrir el cajón de los sueños,
mientras acaricias mi cara;
a dormir en los jardines del deseo,
y despertar a ti abrazada;
a escuchar tu suave jadeo,
ante la tierra abonada;
a mezclarnos entre las sábanas,
en busca de la madrugada...
Hoy por fin la he encontrado,
y solo con mirarte a la cara.


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