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8 de enero de 2013

DESPEDIDA



Yo ni nací poeta, ni moriré poeta.
Mis palabras, solo fueron un lapsus
en el genocidio de mis sentimientos.
No sé porqué no quedaron allí donde habitaban;
en el vestíbulo de la incompetencia.
Nadie las llamó, miento sí;
el egocentrismo que las poseía.
Ahora ya salieron, y es muy fácil juzgarlas.
En la sentencia no cabe la duda
y todas, sin excepción,
están condenadas a muerte.

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