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31 de mayo de 2012

SINTIENDO



Cogió el bolígrafo y esperó. Esperó que fluyese. En el colegio le habían puesto deberes; hacer una redacción sobre un sentimiento familiar. María optó por el amor. Intentó recordar qué momento podría describir. No le venía nada a la mente. Su madre había muerto cuando ella apenas tenía tres años. Vagamente recordaba su suave piel y unos grandes ojos azules llenos de ternura. Los besos y abrazos los soñaba, pero ya no sabía si eran fantasía o recuerdos guardados en algún rinconcito de su corazón.

Pasaban los minutos, y empezaba a desesperar. Quería llevarse el premio que la profesora había prometido. Nadie sabía qué podía ser, solamente les dijo que nunca en la vida olvidarían el momento de recibirlo.

Cuando llevaba media hora de reloj, se acordó que quizá su padre la podría ayudar. Fue al salón, sabiendo que le hallaría sentado en el sofá con una cerveza en la mano. Reflexionó unos segundos sopesando si sería buena idea. “Él tiene que saber de amor, al fin y al cabo se casó con mamá”. Con el bolígrafo preparado a escasos dos centímetros del cuaderno, preguntó a bocajarro:

Papá ¿me puedes hablar del amor?
¡Eh! –dijo éste, sin dejar de mirar la pantalla del televisor.
Tengo que hacer un trabajo hablando del amor –repitió María procurando no alzar al voz.
Y a mí, ¡qué me cuentas! –dijo antes de llevar nuevamente la lata de cerveza a la boca.
Pues porque tú tienes que saberlo. Querías a mamá ¿no?
A tu madre... ni la nombres –añadió con rabia a la vez que se enderezaba en el sofá.
Entonces... ¿me puedes dar un abrazo? –solicitó María tímidamente–, así a lo mejor lo entiendo.
¿Abrazo?... Déjate de gilipolleces y vete a hacer lo que te hayan mandado.
María volvió a su cuarto cabizbaja. Ya no le dolía que su padre no jugara nunca con ella, ni que faltara a los actos teatrales del colegio; pero que no le diera un abrazo cuando más lo necesitaba... eso, no se lo perdonaría nunca.

Estaba tan triste, que escribió durante media hora seguida todo lo que su corazón y sus ojos lloraban. A media noche se levantó y volvió nuevamente sobre el papel. Siguió escribiendo hasta terminar tres hojas enteras. Después las arrugó y las tiró a la papelera. Ya solo le quedaba rabia. Su padre no la había ayudado a conseguir lo que ahora más ansiaba.

Tenía los ojos cansados. Apenas había dormido pensando que ya no tendría ese recuerdo que hoy en clase se hubiera ganado. Se acercó a la papelera y recogió las rugosas hojas. No podía defraudar a su profesora. Tenía que justificar que lo había intentado.

Preparó un pequeño bocadillo, y antes de abandonar la casa se asomó al salón. Allí seguía su padre. Dormido, y roncando. Estaba convencida que esos enormes gruñidos le hacían cada día más inhumano. Ya no sentía rabia cuando lo miraba; solamente pena, como siempre.

Desde el pupitre escuchaba atenta y maravillada los relatos de sus compañeros. Cada palabra que salía de sus bocas eran caricias para su apenado corazón. Casi todos habían escogido “su tema”. No sentía envidia, al contrario, se dejaba llevar por el sentimiento intentando hacerlo suyo por unos instantes.

Llegado su turno se levantó deseosa de acabar cuanto antes. Leyó sin levantar la vista de lo escrito. Con amargura salían sus palabras ¡Qué distintas a la escuchadas anteriormente!, pensaba. Las suyas anunciaban a voz en grito el abandono, que sentía cada mañana al despertar; el desamparo, en esas noches oscuras llenas de miedos; la tristeza de ver a su padre cada día más deprimido; el aislamiento cuando enfadado la castigaba durante horas en su cuarto... Cuando terminó se dio cuenta que acaba de hablar de la Soledad. Ése era el único sentimiento que inundaba las cuatro paredes de su casa.

Al levantar la vista, los ojos llorosos de sus compañeros la miraban fijamente. Todo pasó en cuestión de segundos. Se abalanzaron sobre ella y la abrazaron con ternura. El premio fue para todos. Nunca lo olvidarían, como dijo la profesora.

Ahora ya podría hablar de amor, aunque no fuera el paterno.




36 comentarios:

  1. Teresa,cuando una puerta se cierra se abre una ventana...Y tú nos has abierto, en tu relato, montones de ventanas,que miran al cielo...Me has emocionado,el relato es redondo,muy bien escrito y con un buen final.
    Mi felicitaciòn,mi abrazo inmenso y bienvenida de nuevo,amiga.
    M.Jesús

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  2. Precioso relato de amor, aunque lo tuvo que encontrar fuera de la familia. No siempre la infancia es de color de rosa, la soledad pasa más de "puntillas", mucha veces los adultos no sabemos o no queremos ver mas allá de nuestras narices.

    Besos

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  3. El amor aparece cuando menos lo esperas, de quien o quienes menos lo esperas y de la forma que menos sospechabas.

    No siempre viene de quien querrías, es verdad, y si encima es de un padre, es demoledor.
    Pero siempre habrá quien nos quiera y nos cubra una carencia.

    Besos Teresa, un relato que abre el alma

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  4. ¡Qué tristeza!. Y pensar que el mundo está lleno de historias así. Un abrazo.

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  5. cuantos hay que heredan solo amarguras hoy , en este instante
    es solo echar un ojo por la calle

    un relato bastante veráz, sobre todo cuando uno visita tribunales de familia

    besitos y felicitaciones Teresa querida
    gracias por tu huella

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  6. Si no se ha vivido cuesta entender que haya padres así.
    Es un relato que traspasa el corazón. Sabemos que es una realidad y que hay muchos niños así de "abandonados".
    Qué poco cuesta un abrazo y cuán caros resultan para unos y como de regalados para otros que, por tenerlos, no lo necesitan tanto.

    Besos

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  7. Precioso y enternecedor relato Teresa. A pesar de que la niña no conoció el amor en su casa, porque su madre falleció cuando ella era muy pequeña, y su padre era un energúmeno, encontró el amor y la comprensión entre sus compañeros de clase. Desde luego en ese mismo instante supo la criatura lo que era ser querido, y desde luego en la realidad se dan casos de estos, en el que se encuentra antes el cariño, la ternura y el amor fuera de casa que en el ámbito familiar. Triste pero ocurre.

    Besos Teresa.

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  8. Que sentimiento de pena.

    Una historia tan cotidiana, magistralmente relatada.

    Un abrazo.

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  9. Los ojos también acuosos...he terminado tu sentido y desgraciadamente, mas real de lo que pensamos, relato.
    Otra vez te felicito¡¡¡
    Un besote grande.

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  10. Teresa:
    Un texto muy bello has regalado hoy.
    Una visión implícita en él sería la de asociar las emociones espontáneas, puras y sanas, presentes en la época de la niñez, en contraposición a la amargura que domina la vida de un adulto, sobre todo cuando no está preparado para las responsabilidades de su edad.
    Nos brindas un momento mágico en ese abrazo colectivo, revelador de la capacidad de amor de la gente sana y pura.
    Compartido con quien te da amor, el dolor es más soportable, siempre.
    Un abrazo amistoso.

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  11. Me he quedado un poco triste, y eso quiere decir que me ha gustado mucho el relato.
    Son verdades, solo verdades que ocurren en todos lados.
    Un beso grande Teresa

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  12. Desgraciadamente es una Realidad palpitante. Ese Amor encontrado fuera de la Fronteras del hogar familiar, lugar que debería ser el primer atisbo de ternura en el embarruznarse. Relato contado de una manera magistral y amena.
    Un abrazo, Teresa.

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  13. Triste cuento pero lleno de una gran realidad, por desgracia.
    Un abrazo en la noche.

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  14. La falta de amor de los padres, siempre deja heridas que nunca cicatrizan. Esta niña conoció el amor de sus compañeros, pero la ausencia del otro, le dolerá de por vida.

    Gracias por estar siempre ahí, leyendo y dejando vuestra opinión.

    Besos y abrazos.

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  15. ¡¡Zuuuuuuuuuuuuuuuuuuups!!
    Precioso relato amiga Teresa, es tierno y triste a la vez.
    Procuremos que a los niños nunca les falte el amor. Dar o regalar amor... nos hace cada día más humanos.
    Un beso grande, de la brujita MORIMÓ.

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  16. uffffffffffffffffffff. precioso! escribes divino, me dejaste el corazón en cogido...
    Besitos en 3el alma
    Scarlet2807

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  17. hermoso. hermoso . hermoso .

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  18. Simplemente sobrecogedor, pero a la vez precioso. Me han saltado las lágrimas, como al resto de compañeros. Según aumenta mi conocimiento sobre las situaciones familiares cada día agradezco más la que me ha tocado vivir. Pocas cosas hay que me apenen tanto como una familia sin amor. Realmente eres fantástica, escribes de una manera que siempre me llega al corazón. Nunca dejes de iluminar nuestro mundo con tus escritos. Un gran abrazo.

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  19. Teresa me emocionaste a punto tal que cuesta escribir, los ojos nublados no te dejan, es una historia cruda, pero real.
    A los que disfrutamos el amor desde nuestra niñez nos cuesta entenderlo.
    Gracias por regalarnos estas emociones.
    Un abrazo más fuerte que el que recibió tu personaje.

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  20. Cierto, Teresa. Hay heridas irreparables. Pero el amor puede encontrarse en todas partes, lo difícil es estar preparado y abierto para dejarse recibirlo. Saludos.

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  21. Muy buenos los escritos. Felicidades. Saludos desde Conil (Cadiz). ve mi blog

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  22. Conmovedor relato, teresa.
    La infancia marca el resto de nuestras vidas y, lamentablemente, hay muchos casos como el de este cuento.

    Te felicito por ahondar en el tema y dar ternura y esperanza con tus letras con ese final feliz.

    Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

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  23. Precioso escrito Teresa, está lleno de sentimiento, además, tienes una prosa excepcional. Enhorabuena. Un fuerte abrazo desde el blog de la Tertulia Cofrade Cruz Arbórea.
    http://tertuliacofradecruzarborea.blogspot.com/

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  24. Que triste tu relato de hoy pero, lo cierto es que hay muchos niños padeciendo esa soledad.La sociedad cada vez más individualizada hace que pasen inadvertidos esas personas que necesitan un poco de ayuda para superar las desgracias o simplemente las malas rachas.
    un saludo

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  25. Me has tocado el corazón con esta historia Teresa...
    Me ha encantado,es que cuando se trata de ni@s que no sienten el amor y la protección de sus progenitores me causa una gran tristeza,ya que quien más, que los padres deberían dar el amor incondicional a los hijos que traen al mundo cuidándolos y apoyándolos en momentos más o menos importantes.
    Precioso.
    Un besito y que pases muy buen fin de semana!!

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  26. Es muy triste ver como la infancia entiende tanto de soledades. En este caso una parte se suple con la amistad, pero no siempre se así.

    Gracias por amigos por vuestra presencia.

    Besos y feliz fin de semana.

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  27. Me has emocionado al leerte, esa soledad de la que se habla, está muy relacionada con la vida de mucha gente...te felicito por un trabajo muy bien hecho...un besote.

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    1. Gracias Fibonacci. Esa emoción siempre queda a flor de piel en caso como éste.

      Besos.

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  28. Teresa, creo no equivocarme al decir que nos has llegado al corazón. Es de esos relatos que esperas que tengan buen final,y gracias a ti, lo ha tenido. Es un gusto, poder elegir los finales de tus historias, ojala fuese así la vida.
    Un abrazo.

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    1. Gracias por tus palabras Jorge. Un placer sentir.

      Besos y feliz noche.

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  29. Hola querida Teresa
    Vine a dejarte un saludito porque todavía no me siento muy bien, ya vendré a leer tu relato.
    Estoy visitando de a poco a todos.
    Muchos besos

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    1. ¡Hola Luján!

      No te preocupes, de verdad. Lo primero es que te encuentres bien y nos sigas deleitando con tus bellas entradas. Los amigos siempre estaremos aquí.

      Besitos y adelante.

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  30. Muy bonito Teresa. Una historia que podría ser real, por desgracia. Y es que hay muchas personas a las que no se les enseña nada sobre algo tan fundamental. La verdad es que a casi nadie se nos enseña, porque al fin y al cabo es algo que sólo se aprende observando a tu alrededor, con modelos amorosos y de eso hay muy poco.

    UN ABRAZO

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  31. El amor no se enseña, efectivamente, se demuestra, es la única manera de conocerlo.

    Gracias por pasar Teresa.
    Recibe un beso.

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  32. Me has emocionado.

    El relato es genial.

    El mundo sería tan distinto si nos abrazáramos más...

    Un abrazo bien fuerte :)

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    1. Así es Ximo, nunca está demás las demostraciones de cariño. Muchas veces no basta con saberte querido, nos gusta también sentirlo.

      Gracias y besitos.

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