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17 de enero de 2012

DE LA AMISTAD AL ODIO





Solo quedaban tres casas habitadas cuando llegaba el invierno. Excluyendo a Bernardo, viejo y soltero desde que nació, pues siempre fue solitario y huraño, las otras dos familias eran amigas.

Ricardo, era el hijo de Basilio y Brígida. Trabajaba con su padre en el campo y entre los dos atendían la hacienda propia y la arrendada. Era introvertido, terco y necio. Sus padres, por el contrario, eran personas amables y queridas, sobre todo por sus otros vecinos, Julián y Rufina. Éstos, afincados en el pueblo desde hacía veinte años, estaban actualmente jubilados y su entretenimiento era el paseo y las tertulias.

Ese año la cosecha de cebada había sido excelente, y así lo comentaron esa tarde en una de sus largas conversaciones. Pero por la noche, el granero ardió y con él la reserva de grano. Apenas quedó un tercio de la recolección.

El hijo, en sus deambular de ideas irracionales, convenció al padre que había sido Julián quien por envidia había provocado el incendio, pues unas horas antes del percance, lo había visto pasar cerca del almacén.

Su amigo, le juró y le perjuró que no había sido él. Pero el padre, creyó al hijo, y desde entonces empezó a gestarse un odio entre ambas familias, que ni ellas mismas creían albergar. Basilio le reclamó a Julián que dejara de cultivar un huerto que le había permitido sembrar; a lo cual se negó. Un día aparecieron todas las hortalizas arrancadas y destrozadas.

Las rencillas iban en aumento. Varios incidentes, hicieron que Julián pusiera una denuncia. Al enterarse Ricardo, cogió una escopeta de caza y en la puerta de la casa enemiga, disparó. Allí, en el frío suelo concluyó la vida del jubilado.

Solo eran tres casas, ahora dos y media. Bernardo cuando se enteró sonrió para sus adentros y la envidia que sintió era un poco más pequeña.


8 comentarios:

  1. ¡Excelente relato!, no entiendo como hay personas que disfrutan con el mal de otros.
    Al final pocos, y muy mal avenidos.
    Besos, feliz semana

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  2. ¡Lo que hace la cizaña!

    Gracias por tu visita Verónica.

    Besos.

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  3. Que mala accion, que buen relato. Un abrazo

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  4. ¡Hola Lapislázuli! Me alegro que te haya gustado. Es uno de los relatos que componen mi libro "Más allá de las amapolas".

    Gracias y besos.

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  5. Es la España profunda; esa España miserable, de personas obcecadas por el tener. Comprensible, porque durante siglos, la mayoría de la población se las apañaba muy mal para, simplemente, comerse cada dia un cocido. Una desgracia, pero real, muy real.

    Un abrazo

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  6. Es una triste realidad que aún quede gente con ese sentir; anclados en aquellos años de tanta miseria y tanto enfrentamiento por un trozo de tierra.

    Nos vemos. Recibe un cariñoso abrazo.

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  7. ¡Hola Teresa!

    Interesante tu relato. Real o ficción... lo has plasmado a las mil maravillas.
    Aún hoy pasa de cuando en vez algo parecido. Siempre hay gente de toda clase de sentimientos. Envidiosos y bienhechores. ¡Pero la mala hierba puede hacer mucho daño! Gracias por compartir tus letras.
    Te dejo mi gratitud y mi estima, un abrazo y se feliz.

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  8. Así es. Y no es poca la que alberga esos sentimientos.

    Un abrazo Marina, y feliz día.

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