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15 de enero de 2012

INMERSA EN EL OCASO



Ya no llueven mariposas,
en el tálamo ensombrecido;
y en el mármol blanco de su letargo,
solo anida el vacío de mi existencia.

Llamo a gritos a la dama negra,
que orgullosa mira para otro lado;
mientras las olas de mi pesar
imploran su compasión...
prefiere secar otros pastos con su aliento,
que asfixiar los rojos ríos que agonizan en mi bruma.

Hoy de nuevo abro los ojos,
y llego a la conclusión
que no hay madrugada para mi.
Mi única opción es cerrarlos con premura,
y esperar al mañana...
quizá entonces pueda ser.

8 comentarios:

  1. Si la dama negra ha pasado de largo, mejor.
    Siempre hay que buscar la salida, siempre.

    Triste poema, Teresa.

    Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

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  2. Ojalá nunca mirase, pero a veces las campanas suenan a muerte, aunque ella no esté.

    Gracias por tu paso. Un abrazo Mos.

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  3. He pasado por casualidad por tu blogs y me ha encantado.Un poema precioso. Un abrazo.

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  4. Gracias por tu comentario Maruja. Es un placer tu visita.

    Recibe un cariñoso abrazo.

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  5. Me ha parecido un poco triste, pero como siempre tus versos tienen una gran intensidad, llegan al alma.

    Besos

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  6. Sí es triste, pero cuando uno se siente deprimido los pensamientos y deseos no suelen ser muy alentadores.

    Gracias por tu lectura.

    Besos.

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  7. ¡Teresita! A la dama negra ni acordarse. Hermoso y profundo poema, pero demasiado triste. Espero que no sea exactamente tu estado de ánimo.

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  8. Exactamente no, si bien es verdad que cuando lo compuse estaba preocupada por un tema familiar. Pero “si tus males no tienen remedio, para qué te quejas; y si los tienen, por qué te quejas”.

    Un abrazo.

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